Por más mujeres en la industria del software

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Por ComparaSoftware

Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos (e incluso mientras dormimos), estamos atravesados por el software. Nuestra alarma, la selección de noticias que nos ofrecen los navegadores, nuestro automóvil, nuestro trabajo. La lista es interminable.

Cada día aparecen nuevos retos tecnológicos que requieren diversidad de miradas y formas diferentes para enfrentarlos. Y para ello, la incorporación de –más– mujeres al mundo del software y de los emprendimientos vinculados a desarrollo y programación es, hoy más que nunca, algo sumamente necesario. 

Pero, ¿qué dicen ellas? A continuación, presentamos algunos testimonios, comentarios y opiniones de dos mujeres que apuestan por la inclusión de sus pares en la industria del software.

Algunos testimonios de mujeres en la industria del software

Para Stephanie Cuchacovich, cofundadora y CEO de JobOK, una empresa que se dedica al reclutamiento laboral a través de inteligencia artificial; “comenzar a trabajar en la industria del software fue algo inesperado”. El software fue lo que le permitió transferir sus conocimientos sobre redes neuronales y aprendizaje en el ser humano, hacia su aplicación en el modelaje de inteligencia artificial.

Según Stephanie, si bien aún persiste una enorme diferencia cuantitativa entre mujeres y hombres en el mundo del software, la posibilidad de capacitarse, aun proviniendo de carreras muy disímiles; contribuye a la construcción de ecosistemas tecnológicos donde hay oportunidades para todos.

Stephanie cita su experiencia personal como psicóloga educacional con especialización en neurodesarrollo: la posibilidad de complementar sus conocimientos en aprendizaje y desarrollo neuronal, con capacitaciones en negocios y emprendimiento, a través de la formación que le brindó Start-Up Chile; fue crucial para el desarrollo de JobOK.

El futuro es muy prometedor para las mujeres en la industria del software, opina Stephanie. A pesar de que reconoce que a veces es “la única mujer sentada en la mesa al momento de modelar el robot o de hablar con los programadores” no la “miran distinto y los resultados han sido excelentes.”.

Por último, sostiene que las startups administradas por mujeres tienen índices de supervivencia mucho más altos que las demás. ¿Por qué? Porque “somos más empáticas y tenemos mejor manejo con equipos de trabajo. Hoy en día el desarrollo tecnológico nos invita a todas”. 

Por su parte, Briana Osorio, cofundadora y CEO de Signamy, una aplicación móvil que ayuda a personas con discapacidad auditiva y facilita el aprendizaje del lenguaje de señas; considera que la brecha entre hombres y mujeres en el mundo del software se debe a factores culturales.

Según esta emprendedora, hay una relación directa entre el rol impuesto al género femenino desde sus primeros años, en los que se les inculca el juego con muñecas, mientras se les aparta del interés por la ciencia y la tecnología.

Para Briana, aunque el número de mujeres en la industria crece paulatinamente, se necesitan modelos femeninos que hagan contrapeso a las historias de éxito en el mundo del software, casi en su totalidad protagonizadas por sujetos hombres.

Uno de los personajes femeninos que la inspira es Coco Chanel, quien, aunque no está vinculada a la industria del software, fue “una gran revolucionaria entre las mujeres y en los negocios“. 

Para generar más casos de éxito “hace falta hacer más ruido, que salgamos más y demostremos lo que somos capaces de hacer”, concluye la CEO de Signamy.

Un poco de historia: cuando el software era cosa de mujeres

Aunque hoy nos resulte quizás algo extraño, fueron las mujeres quienes dominaron el inicio del software.

En la década del ‘40, la programación era considerada “una profesión femenina”. Una de las razones por las que las mujeres pudieron abrirse camino en el mundo del software fue el poco interés demostrado por los hombres en esta materia, quienes se inclinaban hacia el lado del hardware.

Es decir, para ellos, el prestigio estaba en diseñar y construir las gigantescas computadoras, mientras que las tareas de programación eran consideradas una labor operativa y rutinaria. 

La tendencia se mantuvo hasta la década del ‘80, cuando se produjo un importante punto de inflexión en el que los hombres comenzaron a competir fuertemente por un lugar en el rubro informático. Una de las razones fue la aparición de cargos importantes, y bien remunerados, relacionados con los conocimientos de programación.

El naciente modelo estereotípico del geek o el nerd, siempre representado por una figura masculina, creaba también un ambiente de exclusión en el mundo tecnológico que se introdujo en el imaginario popular. A esto hay que sumarle los modelos tradicionales de crianza, en los cuales se vinculaba a los niños con los videojuegos y la computadora, ámbitos en los que las niñas fueron relegadas.

Claves para recuperar estos espacios

Como se puede ver, la mayoría coincide en que el principal obstáculo a sortear es el cultural. Si bien los estereotipos son poderosos, no son eternos. La clave, como en muchos casos, es la información: mostrar cómo es la vida de los profesionales del software, insistir en que se trata de una profesión más como otras (pero con pleno empleo) y que no hay que ser excelente en matemáticas.

A través del software, se pueden solucionar problemas concretos de la vida cotidiana, por lo que hay lugar para todas. Además, es una actividad que atraviesa diversos campos, como la medicina, la ingeniería, las redes sociales y el arte, entre muchos otros. 

Si bien a lo largo de la (corta) historia del software hubo acciones directas e indirectas que fueron alejando a las mujeres del software, lo cierto es que también se fue democratizando y se comenzó a utilizar para miles de actividades, en las cuales, sin dudas, las mujeres tienen muchísimo para aportar.