Organizaciones flexibles, organizaciones competitivas

General

Por Felipe Cuadra, Co Fundador, Gerente de Nuevos Negocios de Rankmi

Los últimos meses han traído una serie de desafíos sin precedentes para las organizaciones globales. Las contingencias políticas y sanitarias han obligado a las empresas a acelerar sus procesos de transformación digital, para adaptarse a una realidad cambiante y ambigua.

Por ejemplo, en un estudio realizado por Rankmi en septiembre de 2020, con más de 690 líderes latinoamericanos, detectamos que antes de la pandemia, sólo un 7% de las organizaciones presentaban niveles significativos de teletrabajo. Nueve meses después, este número se elevó a más de 63%. Un incremento de 9 veces en la proporción de teletrabajo en las organizaciones es probablemente uno de los cambios más acelerados, radicales y totales en la historia del trabajo moderno. Y sin embargo, con mucho esfuerzo, muchas organizaciones han sido capaces de llevarlo a cabo de forma exitosa.

El mismo estudio nos señala que la mayoría de los líderes de estas empresas estima que el desempeño ha sido igual o mejor que antes de establecer este cambio.

La resiliencia y adaptabilidad de las organizaciones ha sorprendido gratamente a los que llevamos años trabajando en procesos de cambio organizacional. Para nosotros es interesante ver como organizaciones que luchaban por hacer cambios comparativamente pequeños, con los incentivos adecuados, son capaces de movilizarse de forma tan radical. De pasada, al flexibilizar su manera de trabajar están generando ventajas competitivas extremadamente valiosas: ampliando su pool de talento potencial, flexibilizando y automatizando sus procesos, e incorporando tecnologías de punta en su workflow habitual.

Con el paso del tiempo, las preocupaciones de las organizaciones han ido mutando también. De la adaptación a toda costa, pasamos al mantenimiento y apoyo a equipos que están cada vez más cansados y sobre extendidos.

En esta columna queremos lamentablemente agregar una preocupación adicional. En nuestra experiencia como gestores de cambio hemos visto que la tendencia de las organizaciones a la inercia es una fuerza muy potente. En este sentido, creemos que las organizaciones son como un metal. Si aplicas suficiente presión (como una pandemia mundial) son capaces de flexibilizarse y cambiar de forma. Pero en la medida que quitas la presión, tenderán a volver a su forma original. En este caso, volver a la forma de trabajar y ver los negocios que teníamos anteriormente.

En muchos casos, este cambio es bienvenido. Muchos añoramos el día que podamos volver a trabajar codo a codo con nuestros equipos, y aprovechar toda la riqueza que trae participar de una comunidad de trabajo. Llamamos a todos los líderes organizacionales, a no bajar la guardia. En este movimiento, muchas organizaciones perderán las ventajas que con tanto esfuerzo han logrado construir. Equipos ágiles y flexibles volverán a ser monolíticos y burocráticos. Empresas que con mucho esfuerzo han logrado adaptar nuevas formas de trabajar volverán al lápiz, el papel y la firma. Esto representa una tremenda amenaza. Es de vital importancia replantear las estrategias y potenciar los cambios que han contribuido para el éxito de las empresas, para no perder de vista el aprendizaje y los avances que nos han traído estos últimos nueve meses. Si nosotros no nos dedicamos a conservar estas ventajas, ten por seguro que alguien en tu competencia sí lo hará. ¿Podremos seguir compitiendo si no cuidamos nuestras ventajas? La historia nos dice que no. Es hora de pasar de la supervivencia, a la construcción de nuevas organizaciones. Tenemos muchísimo avanzado ¿Cómo vas a aportar tú a sostener y potenciar este cambio?