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Por Joussen Arteaga, Portfolio Manager de Start-Up Chile 

Las últimas semanas hemos recibido grandes noticias que han puesto en primera línea al ecosistema latinoamericano, y en el caso de Chile la irrupción de nuevos unicornios confirman no sólo el buen momento sino también los resultados de una década de esfuerzos de un hub cada vez más robusto.

Un efecto evidente es preguntarnos cómo potenciar estos logros e incentivar aún más la creación de negocios exitosos y de alto impacto. Y si bien cada nueva ronda de inversión levantada es un estímulo atractivo, hay otras formas de dinamizar el ecosistema.

Una de las formas alternativas de generar sinergia entre los casos exitosos y los actuales negocios en crecimiento es a través de la mentoría, que suele darse con la colaboración de expertos, emprendedores y directivos de empresas clave.

En Start-Up Chile pensamos que esa instancia debe ser central en startups que están hallando product-market fit o ya inician fases de escalamiento y expansión. Por esa razón los SUP Boards, actividad creada en 2018 donde tres mentores acompañan a un negocio con reuniones mensuales, ha sido uno de las grandes experiencias que reflejan cómo el give back puede tener formas sencillas pero igualmente potentes para founders y sus startups.

El SUP Board formalmente es una actividad de mentoría, pero luego de haber participado en siete generaciones de emprendedores, hay algunas consideraciones importantes que comparto para quienes se interesen en cómo acompañamos a nuestras startups, y por supuesto para aquellos founders que se suman a BIG2.

La primera de ellas es algo que creo los emprendedores debieran nunca olvidar pero que muchos obvian: hay tres mentores dedicados a escucharte y darte feedback sobre aspectos críticos de tu negocio, y lo hacen de forma gratuita por al menos 60 minutos durante 4 meses. Ese nivel de compromiso es la primera señal de que la disposición y sentido de confianza es total.

La segunda consideración relevante también se relaciona con los emprendedores. Muchos creen que asistir a un SUP Board es lo mismo que dar cuentas a un directorio tradicional, o que por ser una actividad obligatoria es tan mecánica como un workshop o sesión de academia. Y es todo lo contrario. Los SUP Boards aunque son pensados de forma relacional entre mentores y mentees, son en realidad espacios de discusión dinámica sobre elementos centrales del rol de los founders, del nivel de innovación o de los mercados donde operar.

Otro aspecto que rescato de los SUP Boards es el valor intrínseco de cuestionarlo todo. Construir productos que la gente quiere significa siempre pensar sobre problemas relevantes y conductas humanas, no sobre la técnica o la tecnología. Y aunque hay formalidades que todo negocio nunca se debe dejar pasar (como el pricing o los requerimientos legales para vender), hay otros asuntos que cambian a una intensidad que sorprende (por esa misma razón iterar es un mandamiento). 

Recuerdo claramente a un mentor que lo resumió de forma precisa: “El cliente no paga porque el producto tenga inteligencia artificial o ciertos algoritmos. El cliente paga por el beneficio que es en sí la solución que estás ofreciendole”.

Finalmente, no olvidaría recalcar lo increíble que es escuchar a expertos de la industria aportando ideas y experiencias al servicio de nuevos negocios. La capacidad de contar con un ecosistema de emprendimiento dinámico también se refleja en la voluntad de quienes han pasado por desafíos comunes a quienes hoy están liderando negocios en etapas temprana, y con ese aporte buscamos siempre entender que ahí está la forma más espontánea de crecer. Después de todo, la innovación es siempre el punto de llegada de una nueva creación de valor, pero también el punto de partida de lo que un día será mejorado.