¿Innovar o no innovar? La importancia de la disrupción en el crecimiento productivo

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Por Gabriela Clivio, mentora de Start-Up Chile. Economista y founding member de CFA Society Chile

Tal como se ha explicado varias veces en diferentes publicaciones especializadas, la realidad es que la innovación no es algo que surge o se dé fácilmente en las compañías o empresas grandes. Estas compañías, que se distinguen por ser muy buenas en materia de ejecución de sus planes de negocio y también por optimizar sus líneas de negocios o producción existentes, no son precisamente innovadoras. Surgen entonces una primera diferencia entre compañías “ejecutoras” vs compañías “innovadoras”.

No se sabe exactamente cuál es la razón que explica que las grandes empresa no sean buenas innovando, pero se han identificado al menos 8 factores que son esenciales en materia de innovación y que no están presentes en aquellas compañías, donde los líderes no toman un rol activo en implementar cambios. 

Estos factores o atributos, tal como los ha descrito McKinsey en su publicación “The eight essentials of innovation”, son: Aspiración, elección, descubrimientoevoluciónaceleración, escalamiento, extensión y movilización. La realidad es que aquellas que tienen al menos 5 de estas características han logrado una importante mejora en su rendimiento la que, sin embargo, es menor que la mejora que muestran las compañías que poseen 7 o más de estos atributos. 

Pero más allá de estos factores, lo importante en realidad es tener aspiraciones audaces, y este es por lo general un factor común en los innovadores que, por lo demás, tienen la capacidad de desarrollar, implementar y escalar nuevos productos, nuevos servicios, procesos o modelos de negocios de manera rápida. Al parecer esta competencia no existe en las empresas grandes lo cual implica una gran posibilidad para favorecer la innovación en empresas de tamaño más pequeño y trabajar en conjunto y de manera colaborativa. Es sabido que las empresas más pequeñas son muchas veces más flexibles y operan de manera más interdependiente lo que ha demostrado ser efectivo al momento de innovar. 

Sin embargo, para ser exitoso en materia de innovación se debe ver a este proceso como un catalizador del crecimiento y no solamente como la creatividad y la generación de nuevas ideas. En los hechos, hay quienes hablan de una “caja verde” o “green box” como el valor de la compañía derivado de la innovación en un horizonte de tiempo definido que podría ser por ejemplo 5 años. 

Ahora bien, si no surgiera esta cooperación u ecosistema entre la empresa pequeña e innovadora y la empresa de mayor tamaño -que es una buena ejecutora de procesos- ¿cómo podríamos invertir en la innovación? ¿Qué busca entonces un Venture Capitalist si fuera éste quien la financiara? Sorprendentemente, la respuesta es la misma que en el caso de una exitosa relación entre la empresa grande y la empresa innovadora, lo que se busca es una idea rupturista en un sector de la economía que probablemente experimentará un alto crecimiento. Alternativamente, también podemos buscar ideas revolucionarias en aquellas industrias que no han visto o experimentado mayores cambios o nuevos competidores en décadas. Mientras escribo esta columna pienso en el caso de Tesla y su ambición de dejar de depender del petróleo en la industria del automóvil.

Contrariamente a lo que se piensa, las grandes compañías ven con extremadamente buenos ojos la innovación que ellos mismos no son capaces de desarrollar y a partir de allí puede desarrollarse un ecosistema muy interesante.Ahora debemos retomar el crecimiento, construir y desarrollar este ecosistema es extremadamente importante. Si no existe aún la cooperación entre empresas, se deben buscar Venture capitalists y, de no existir estos, debe haber una política pública que provea el financiamiento para que estas ideas disruptivas finalmente deriven en mejoras en procesos, nuevos productos o nuevos modelos de negocios.