Conversaciones virtuales: una plataforma para sostener cultura en formatos de Teletrabajo.

General

Por Daniela Valenzuela, Consultor asociada en Aberkyn

Nadie tiene dudas que la pandemia llegó a transformar nuestras vidas a todo nivel, reconfiguró nuestras dinámicas diarias, relaciones, la organización del tiempo y lo más importante, afectó el mundo emocional y la salud mental. En las organizaciones existen rubros que se han visto fuertemente afectados al incorporar el teletrabajo en tiempo récord con la totalidad de su dotación, mientras otros, dado el tipo de negocio, están adaptando modelos híbridos y/o siguen funcionando de forma presencial.

El 66,2% de las organizaciones en Latinoamérica está considerando implementar el trabajo remoto en su empresa, de acuerdo con un reporte de Ubits, plataforma de entrenamiento corporativo. La pregunta que me surgió, una vez inmersa en esta nueva forma de trabajar fue ¿Cómo mantener los atributos culturales en formato teletrabajo?

Luego de varias interacciones e interesantes conversaciones, descubrí que esta nueva forma de “virtual”, puede ser una tremenda oportunidad para que las organizaciones logren construir y/o fortalecer el tipo de cultura a la que aspiran convertirse y/o mantener. Entonces, ¿cómo sería esto posible?

En mi opinión, creo que el no disponer en el día a día de los “artefactos” (objetos corporativos), simbolismos, infraestructura (espacios abiertos, salas de reunión para fines especiales, entre otros), elementos que ayudan a reforzar el estilo de organización que se quiere construir e instalar, permite que algo fundamental aflore con una relevancia distinta y crítica. Me refiero a las conversaciones que se sostienen, entre los equipos, pares, jefaturas y colaboradores, stakeholders, en fin, con la comunidad con la que se relaciona.

¿Qué tan coherente es la forma como conversamos, con lo que declaramos como cultura organizacional? Lograr dimensionar su valor como aporte a la cultura que se quiere construir en el ámbito de lo virtual, puede resultar clave.

Actualmente, a través de lo virtual, tenemos una oportunidad increíble de poner las conversaciones al centro, como herramienta fundamental en la forma como vivimos la cultura. Si queremos transmitir lo que somos como organización y cuál es nuestra esencia, el cómo despleguemos ese espacio será esencial.

Por ejemplo, si queremos instalar la innovación como atributo cultural, ¿estamos teniendo las conversaciones que permitan efectivamente su despliegue? ¿Cómo dialogamos frente a un error a modo de convertirlo en aprendizaje? Si es agilidad un atributo cultural para la organización, ¿la forma como acordamos permite su despliegue?

Con esto no quiero decir que lo demás deje de importar, para nada, pero hay que observar que muchas veces los elementos culturales “físicos” y tangibles pretenden sostener el discurso de lo que la organización declara, no necesariamente priorizando una poderosa herramienta, que es la forma en como conversamos, nos relacionamos y construimos en ese tipo de interacción, la cultura que esperamos nos convierta en referente y nos distingue.

Si bien esa “pantalla” del computador cansa y a veces mucho, nos presenta un espacio de conexión distinta, quizás hasta más profunda para darle coherencia a aquello que declaramos. Una forma de mostrar la cultura organizacional de forma simple y poderosa en el espacio de lo virtual.