[El Mercurio] 10 años de Start-Up Chile: cifras revelan un alto retorno de la inversión, pero bajo financiamiento para negocios liderados por mujeres

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Es la aceleradora de emprendimiento líder en Latinoamérica. Creada en 2010 por el Gobierno de Chile y apoyada por Corfo, ya ha atraído 1.960 startups provenientes de 85 países. El balance de la década confirma su éxito: el monto total del capital levantado equivale a 17,3 veces lo invertido por Corfo. Esto, sin dejar de advertir el desafío por acortar la brecha de recursos para las startups lideradas por mujeres.

Ya han pasado 10 años desde la creación de Start-Up Chile, la aceleradora estatal de emprendimiento e innovación. Lo que comenzó como un proyecto para que las startups pudieran desarrollarse y escalar desde Chile hacia afuera sirvió como ejemplo para más países que siguieron la idea y crearon programas similares. Hoy, Start-Up Chile está posicionado en el top 10 de las aceleradoras a nivel mundial.

“Start-Up Chile ha logrado ser replicado en más de 50 países, aumentar el número de emprendimientos basados en innovación y tecnología en el país y posicionar algunos en el mercado global: pero más aún, ha logrado un cambio de mentalidad en los chilenos y les ha permitido atreverse a innovar, a crear y acceder a mercados y redes que antes pare-cían inaccesibles”, asegura Pablo Terrazas, vicepresidente ejecutivo de Corfo.

Es esto último lo que varios exdirectores del programa destacan como una fortaleza de Stars-Up Chile: el cambio de mentalidad. “Por varios anos el foco estuvo puesto detrás del retomo social de los emprendedores a Chile más que el impacto económico, y creo que ese efecto se ha visto reflejado en la calidad de los emprendedores chilenos que tenemos hoy”, afirma Horacio Melo, quien dirigió la entidad entre 2012 y 2014, y hoy CEO de Solarity.

Para Jean Boudeguer, fundador de Clay.cl y primer director de Start-Up Chile (2010-2012), lo que comenzó como un intento de replicar un Silicon Valley en el país ha ido evolucionando: “Fue aprendiendo, escuchando y adaptándose, creando su propia versión. Y a pesar de los cambios de gobiernos y liderazgos de Corto, ha mantenido el foco en el emprendedor, buscando encontrar y potenciar mentes grandiosas que creen y pueden cambiar el mundo”.

En cifras, el programa tampoco se que-da atrás. En su primera década han logrado levantar capital por un total que equivale a 17,3 veces lo invertido por Corfo inicialmente, además de crear 7.241 empleos en el país.

Otra fortaleza es la tasa de supervivencia de sus iniciativas aceleradas. En un mundo donde, según cifras de Spain Startup, 9 de cada 10 startups no llegan a los tres años de vida, los emprendimientos apoyados por la entidad gubernamental tienen una tasa de supervivencia de 46,8% en promedio entre startups chilenas y extranjeras. “El filtro de selección de Start-Up Chile, dado el gran número de postulaciones, genera un sesgo favorable. Ahí está parte importante del secreto del éxito. Como fuimos los primeros y están tan bien posicionado en el mundo, hay un selección virtuosa extraordinaria”, recalca Nicolás Shea, fundador de Start-Up Chile y hoy miembro del consejo asesor.

Para María de los Ángeles Romo, actual directora ejecutiva de Stars-Up Chile, existen aún desafíos para consolidar el modelo en los ámbitos del financiamiento y de acceso a mercado: “Tenemos pendiente que estas empresas que nacen puedan también escalar y consolidar sus negocios, y convertirse en casos de éxito a nivel global”. Es ese el camino a seguir, según Romo, para lograr que el ecosistema chileno logre tracción: teniendo casos de éxito y modelos que inspiren a nuevas generaciones de emprendedores. Para ella, el ecosistema se arma realmente cuando los emprendedores existen por y para emprendedores, entendiendo la importancia de retribuir. “En Chile faltan casos de éxito y luego que esos emprendedores exitosos tomen el lugar de inversionistas de riesgo y mentores”, señala.

Acorde a los exdirectores del programa, tener exits no significa necesariamente tener unicornios, término que se usa para definir una empresa que logra una valuación de US$ 1.000 millones en un tiempo relativamente corto. “Start-Up Chile no fue diseñada para crear unicornios, sino para acelerar la cultura emprendedora del país. Buscando generar un cambio cultural, queremos posicionar a Chile como el país más emprendedor de Latinoamérica. Eso puede que luego atraiga a unicornios”, dice Shea, también CEO y creador de Cumplo.

Según Boudeguer, lo importante es crear empresas fuertes, que tengan buenas propuestas de valor, junto con buena capacidad de vende, facturar y cobrar. “Mn muy pocas las firmas que en cuatro años se transformarán en una empresa de mil millones de dólares. Pero son muchas las que en 10 años se pueden transformar en empresas de 100 millones de dólares”, comenta.

Melo concuerda y considera que los emprendimientos actuales deben enfocarse en resolver problemas reales que agreguen valor a la sociedad y con un propósito claro. “Si las startups se fundan con esta visión y se trabaja con disciplina, probablemente veamos más unicornios en el futuro”, dice.

Algunas brechas por acortar

A pesar de los buenos resultados, aún existen algunos temas por mejorar, como las brechas de financiamiento para mujeres. En Chile, las startups locales que tienen al menos una mujer en el equipo sobreviven más (60,7%) que las com-puestas solamente por hombres (49,4%). Pese a esto, las mujeres levantan mucho menos capital.

En financiamiento público levantado a nivel mundial, las mujeres captaron casi 33 millones de dólares, mientras que los hombres llegaron a 461 millones de dólares. En Chile, la brecha en capital público es parecida, captando las mujeres cerca de un 12% de lo obtenido por hombres. A nivel privado, el capital obtenido por ellas en el mundo fue de 47 millones de dólares versus los 744 millones de ellos durante la década.

Según Boudeguer, históricamente en Chile ellas han sido más emprendedoras que ellos. “Si un hombre se queda sin trabajo, espera hasta encontrar otro. Si a una mujer le pasa, busca todo lo que esté a su alcance para salir adelante. Pero en los emprendimientos de alto potencial está dinámica cambia. Los ingresos de corto plazo no existen, todo es inversión de largo, no alimentan el día a día”, explica.

Para ayudar a reducir esta brecha, Start-Up Chile tiene el programa TSF, que busca apoyar negocios en etapas tempranas liderados por mujeres y que tengan una orientación tecnológica innovadora. “El programa ha sido muy exitoso, un empuje para el emprendimiento de alto impacto liderado por mujeres, que mantendremos sin duda. Incluso, estamos evaluando elevar los montos del subsidio para lograr mayor alcance en el desarrollo de los negocios de forma temprana”, dice Romo.

A sus 10 años, la entidad también sufre un cambio: pasó a ser una nueva gerencia de Corto, con el fin de potenciar aún más el emprendimiento que sale desde el país. “Para este aniversario hemos tomado la decisión de potenciar Start-Up Chile, y dado que ya probamos la eficacia de nuestros emprendedores, ahora queremos facilitarles el acceso a nuevas formas de financiamiento, acceso a nuevos mercados y atracción de capital humano especializado, porque creemos que potenciando estos tres ámbitos podremos dar un salto cuantioso en el efecto que estos emprendimientos tecnológicos generan en nuestra economía y en el país en general”, concluye Terrazas.