Capital de Riesgo, invirtiendo en el cambio

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Por Pedro Vicuña, Investment Manager

Hace unos meses, uno de mis hermanos me preguntó qué es el capital de riesgo y por qué lo encuentro fascinante, dado que a menudo me extiendo hablando de las startups y cómo estas contribuyen al desarrollo y al bienestar de las personas. 

La respuesta debía ser contundente, considerando que la pregunta proviene de un filósofo, apasionado por su especialidad, y, por tanto, ajeno al mundo de las inversiones. Así, luego de varias semanas desde aquella interrogante -la cual me he vuelto a plantear durante esta cuarentena total-, puedo responder con soltura sobre la base de tres grandes premisas que paso a desarrollar a continuación. 

En primer lugar, he sentido un profundo interés por las inversiones desde los quince años, lo que me ha llevado gratamente al mundo de las startups. Sobre estas últimas, es imprescindible destacar el componente especial que tienen los fondos de capital de riesgo frente a los de otra clase de activos, el cual vendría siendo el factor humano, determinante en el éxito de las startups, y por ende, en las posiciones de los fondos. De este modo, si tenemos en cuenta la incertidumbre y los frentes de riesgo que rodean a los proyectos early stage, podemos determinar que acá no sólo importa el caballo ganador, sino que es clave el jinete y la carrera en la que compite. 

Cuando en Start-Up Chile hablamos del jinete, nos aventuramos inevitablemente en el campo de los cazadores de talentos. Así, tal como ocurre en las empresas cuando el reclutador se debe cuestionar si el candidato tiene las aptitudes óptimas para los desafíos del cargo disponible, aquí los inversionistas deben validar que el equipo fundador de la startup tenga las habilidades -blandas y duras- fundamentales para su gestión. Con esto me refiero a que el jinete debe ser determinado, abierto al cambio, dotado de un propósito personal frente al problema, que ejecute de forma decidida y  por último, que tenga un insight único en la industria. De este modo, en algunos aspectos, una parte de la evaluación de inversiones en capital de riesgo se asimila al trabajo de un Headhunter, dado que, en las etapas iniciales del emprendimiento, el jinete es y será determinante en el éxito de este. Por tanto, es fundamental identificar a la próxima camada de grandes emprendedores, tal como lo han sido Bill Gates, Marcos Galperin y Fernando Fischmann.

En línea con lo anterior, por caballo ganador me refiero a identificar la solución tecnológica que tiene mejoras incrementales respecto de las de sus sustitutos frente a un mismo problema. De esta forma, el escenario ideal para la startup y por ende, para su inversionista, es que -lo que denominamos- “el dolor” debe aquejar a una gran masa de usuarios, de forma recurrente, con altos costos asociados, y entre otros aspectos, debe ser creciente en el tiempo. De esta forma, cuando el producto desarrollado es útil, y en constante perfeccionamiento, la startup se asegura una baja fuga de usuarios. Así, con estas condiciones, se puede estar frente a una máquina generadora de ventas. Sin embargo, no todo es conductual en la evolución de un emprendedor, dado que muchas veces, ellos tienen perspectivas poco comunes frente a un problema cotidiano, de modo tal, debemos estar siempre preparados para invertir en ideas que no sean obvias en su momento. Para contextualizar, daré dos ejemplos de mejoras incrementales. Primero, la irrupción de Amazon. Esta startup tenía una oferta de libros al menos diez veces superior a la de cualquier tienda física, dado que no mantenían stock y encargaban las copias una vez que se las compraban a ellos. Segundo, Google. Su algoritmo de búsqueda no sólo era más preciso, sino que era más rápido que su competencia gracias a una tecnología superior, logrando que sus usuarios encontraran lo que buscaban.

Por otro lado, siguiendo con el jinete y la carrera, lo que me atrae de esta última es el entorno multifacético que domina su desarrollo. Esto es, el foco de innovación de la startup -sea en el modelo de negocios, en la estrategia o en la gestión empresarial-; el grado de escalabilidad de las soluciones; el escenario competitivo de cada mercado; la evolución de las necesidades de sus usuarios; las distintas velocidades de la normativa y el progreso tecnológico; y por último, las características sociales y culturales que determinan la adopción de las tecnologías entrantes. 

En cuanto a mi segunda premisa, me fascina que este tipo de inversión esté dominada por los outliers, esto es, aquellas inversiones específicas con retornos en las decenas de veces por sobre el capital invertido. Es así como durante las reuniones que tengo con los gestores de fondos de capital de riesgo de Latam, para efectos de compartirles dealflow del portafolio de Start-Up Chile, siempre me ha entusiasmado el hecho de que evalúan cada oportunidad como si fuera esa que tienen frente a ellos la que los hará famosos, tanto personalmente como gestores, como a la marca que representan. Lo anterior no es del todo extraño, puesto que este estilo de selección se debe fundamentalmente al riesgo de esta clase de activo. Puesto que es una de las más riesgosas, la mayor parte de la rentabilidad del fondo proviene de la menor parte de las inversiones, cumpliendo de esta forma, con el principio de Pareto. Es más, por mucho que las perspectivas y el potencial de los proyectos sea extraordinario, los gestores saben de antemano que muchas de sus inversiones fracasarán. Sin embargo, también saben que, si son rápidos y efectivos en el cierre de cada inversión, podrán asegurarse al próximo Instagram (Y Combinator obtuvo un 500x) o al siguiente Auth0 (Draper Cygnus consiguió más de 100x al invertir en su ronda semilla). De esta forma, volviendo a la carrera y el jinete, estos múltiplos se darán cuando se tiene foco en una carrera especial, donde se identifica al caballo correcto, que, a su vez, es conducido por un jinete único. Así, este tipo de aciertos se constituirán como aquellos que pagan las inversiones del fondo y cumplen con la promesa de rentabilidad que los gestores hicieron a sus aportantes. 

Por último, y respecto de mi tercera premisa, el capital de riesgo se caracteriza por ser un atractivo difícil de replicar frente a las otras clases de activos, esto es, las múltiples externalidades positivas en la sociedad que resultan de financiar proyectos disruptivos y liderados por emprendedores especiales. Por lo anterior, nunca debemos olvidar que estas externalidades surgen de la innovación y generalmente resultan en una mejor calidad de vida para las personas, en desarrollo empresarial sostenible, y que, a su vez, deben tener un impacto económico positivo en las partes involucradas y en todos aquellos que los rodean.

En suma, creo que mi hermano quedó satisfecho con mi respuesta a su pregunta, puesto que logró entender por qué es tan importante validar a las startups como motores de cambio de nuestra sociedad.